Bienservida en el siglo XVI
2. La vida en la villa. Vecinos.


1. LA VIDA EN LA VILLA

      Las Ordenanzas municipales de Villapalacios de 1590 regulaban el día a día de los vecinos a finales del siglo XVI. Dada su vinculación con Bienservida, podemos suponer que una copia de estas normas u otras muy parecidas organizarían la actividad diaria en Bienservida.

      A partir del estudio de Pedro Losa podemos conocer algunas de estas regulaciones de la vida en la villa:

Se obligaba a los vecinos a mantener sus casas en pie y si no lo cumplían, la justicia podía repararlas a costa del dueño.
Se acotaba la zona del río donde las lavanderas podían lavar su ropa.
Se prohibía tender los trapos en los huertos. Entonces la ropa se tendía extendiéndola al sol sobre las plantas.
Los almotacenes (oficiales encargados de la inspección de pesos y medidas, vigilancia de los mercados, fijar el precio de las mercancías, limpieza de la vía pública,…) marcaban con estacas los límites a partir de los cuales se podían depositar las basuras, cenizas, etc. para que no diesen mal olor al pueblo, ni a los lugares de paso de los vecinos.
Se prohibía que artesanos como zapateros, curtidores, albarderos o sastres depositaran residuos sobrantes de su trabajo en la calle; debían hacerlo en el mismo lugar que los residuos de las casas.
Se obligaba, mediante pregón, a que en las fiestas principales cada vecino barriese su puerta.
Se prohibía en días secos echar aguas limpias ni sucias en la calle, ni por los albañares (canales que sacaban a la calle las aguas residuales de las casas).
Se prohibía cavar en calles ni en caminos de forma que se impidiese o entorpeciese el paso. De hacerlo, el responsable pagaría los daños provocados y el arreglo correría a su costa.

      Otro documento que nos aporta bastante información sobre la vida cotidiana en los pueblos del Arzobispado de Toledo son las Constituciones sinodales de 1566. En ellas se establece que los domingos y las demás fiestas de la Iglesia, no se realizasen “obras serviles” es decir, trabajos desarrollados con la fuerza del cuerpo, como faenas del campo, trabajos artesanos y otras y se oyese misa:

“que las pascuas, domingos y fiestas que la iglesia guarda, todos los fieles cristianos se abstengan de toda obra servil y cesen de hazer y no hagan cosas de officios y artificios ni se entremetan en labranzças de pan, ni labrar las tierras, ni coger el pan, ni otras labores semejantes. Salvo en caso urgente de necesidad o causa de piedad.”.

      También estaba prohibido que los carniceros, panaderos, pescaderos, taberneros, pasteleros, especieros, tenderos y herradores vendiesen alimentos desde que se tocaba a misa mayor hasta su finalización.

      Algunas de las fiestas de guardar en aquella época en Bienservida eran la Fiesta de la Concepción de Nuestra Señora, Nuestra Señora de la Paz, San Eugenio, el Triunfo de la Cruz, San Sebastián, la Cátedra de San Pedro, San Juan Ante Portam Latinam, San Francisco y San Nicolás. Además, el día 1 de marzo se celebraba la fiesta del Ángel Custodio con misa y procesión.

Vista de Valladolid en 1588
Gentes de Valladolid en las faenas del campo.
Civitates Orbis Terrarum. Liber Primus / [Georgius Braun et Franciscus Hogenbergius]. 1577.
(http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000000735). Lámina 3. Toledo y Valladolid. Vistas. 1588.

2. OCUPACIÓN DE LOS VECINOS

      El Censo de pecheros de Carlos I (1528) nos dice que los vecinos de “La Bien Servida” disponían de escasos bienes, de tierras serranas de escasa producción, de huertas y de algún ganado. También se dedicaban a la venta de frutas por toda la comarca.

      Según la relación de 1578, la ocupación de la gente de la villa era labrar o criar ganados. No se habla de oficios que, aunque en proporción poco significativa, también existirían, como en Albaladejo donde en su relación se mencionan “algunos oficiales de herreros, sastres, zapateros”. También en las referidas Ordenanzas municipales de Villapalacios de 1590, cuando se regulaba la forma de eliminar los residuos del trabajo de artesanos, se citaban oficiales de zapateros, sastres, curtidores, albarderos y otros. .

Mujer con hijo trillando hacia 1550
Mujer con hijo trillando. hacia 1550
Códice de trajes - Biblioteca Digital Hispánica (bne.es)


3. VECINOS

      El primer dato de población en Bienservida de que disponemos en el siglo XVI es el citado Censo de pecheros de Carlos I (1528). Según este Censo, “La Bien Servida” tenía 252 vecinos pecheros y otros 5 exentos; hidalgos no había.

      Se entiende por pechero el vecino del pueblo llano o tercer estado que pagaba impuestos personales –el pecho- al rey o al dueño de un señorío. Estaban exentos de este impuesto los vecinos pertenecientes al estamento privilegiado (nobleza y clero). Cuando se habla de vecino se hace referencia a una familia. La equivalencia entre vecinos y habitantes no es fácil de establecer con precisión, ya que se debe tener en cuenta que además de los miembros de la unidad familiar, se incluía también a criados y esclavos, pero se estima entre 4 y 5 habitantes por vecino, por lo general 4,5. De esta forma en 1528 Bienservida tendría unos 1.150 habitantes.

      Los 252 vecinos pecheros de Bienservida se clasificaban en:

169 enteros
37 viudas
39 menores
7 pobres
5 exentos

      Los vecinos enteros se llamaban así por pagar la parte completa del pecho ya que a veces las viudas, los pobres y los que no podían pagar el impuesto completo contaban como medio vecino.

      Cincuenta años más tarde, en las Relaciones Topográficas de Felipe II (1578) se dice que Bienservida había ido creciendo hasta alcanzar los 330 vecinos (casi 1.500 habitantes).

      A finales de siglo, la población se había reducido de nuevo. Los vecindarios del Censo de Castilla (1591) indican que “La Bien Servida”, una de las Villas del Conde de Paredes, tenía 266 vecinos (unos 1.200 habitantes), de ellos 263 pecheros (estado llano) y un hidalgo y dos clérigos de los estamentos privilegiados. Por tanto había retrocedido su población en unos 300 habitantes por las causas que más adelante explicaremos (sequías, plagas, etc.).


3.1 MORISCOS

      Otro aspecto de interés es que en Bienservida (en realidad en las Cinco Villas) no se había acogido población morisca a partir de noviembre de 1570, cuando una vez sofocada la sublevación de los moriscos en las Alpujarras, Felipe II decreta la deportación de los moriscos del Reino de Granada, diseminándolos por toda Castilla.

      Este dato es conocido porque una vez expulsados los moriscos en 1609 por Felipe III, se cuantifica el valor de sus bienes. Para Bienservida el juez Juan de Tovar Becerra informa en 1611 que “en las 6 (villas) dellas que son Jimena, Villa Palacios, Cotillas, Bien Servida, Riopar y Villaverde, no habia habido morisco…”. Sí los hubo por ejemplo en Albaladejo, donde la respuesta 39 al cuestionario enviado por Felipe II indica que “que habrá vecinos en la dicha villa con viudas y menores y con los moriscos que viven en esta villa que vinieron del reino de Granada hasta trecientos vecinos”.

Gentes de Granada en 1563
Gentes de Granada.
Civitates Orbis Terrarum. Liber Primus / [Georgius Braun et Franciscus Hogenbergius]. 1577.
(http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000000735). Lámina 4. Granada. Vistas. 1563.

3.2 ALGUNOS VECINOS CONOCIDOS

      En el documento de la relación de Bienservida de 1578 se nombra a algunos de los cargos municipales:
ALONSO PELÁEZ, alcalde ordinario. El alcalde ordinario tenía funciones principalmente judiciales, con jurisdicción en el pueblo. Era el encargado de juzgar en primera instancia todos los litigios y sus decisiones se podían apelar en la Chancillería de Granada.
ANTÓN DE BEZARES, regidor. Los regidores eran cargos de la administración municipal con diversas funciones de tipo administrativo, como elegir guardas, velar por el buen estado de los propios del concejo como dehesas, molinos, hornos, etc. Participaban en las reuniones en ayuntamiento para adoptar acuerdos sobre el buen funcionamiento del concejo.
ALONSO RODRÍGUEZ, escribano. Encargado de dar fe de la autenticidad de los documentos y escrituras que pasaban por su escribanía.

      También se menciona a los vecinos encargados de responder al cuestionario:

LICENCIADO RUBIO
JUAN FERNANDEZ BUENACHE
BARTHOLOMÉ DE HENAREJOS

      Además, como persona señalada en armas, se cita a PEDRARIAS SÁNCHEZ, Capitán en los Tercios de Flandes del que ya tratamos en “Pedrarias Sánchez, capitán de los Tercios de Flandes (1543-1546 o 1547)”.

      Otros vecinos de Bienservida de los que tenemos noticias a lo largo del siglo XVI son:

FERNANDO MARTÍNEZ DE LOS ARCOS, canónigo de la Catedral de Jaén, cura hasta 1501
JUAN SÁNCHEZ cura de Bienservida desde 1501
PEDRO DAVIO, el primer vecino de Bienservida que cruzó el Atlántico en busca de una nueva vida, del que existe registro documental en 1535 (Ver Pedro Davio, un vecino de Bienservida en busca de El Dorado (1535))

3.3 DIEGO DE QUESADA

      Tenemos noticias de otro bienservideño que viajó a las Indias, a Perú, como criado de Don Francisco Manrique en 1571 que desarrollaremos en post aparte del que adelantamos algunas referencias.

      El 5 de abril de 1571 se inscriben en la Casa de la Contratación con destino al Perú Don Francisco Manrique, natural de Villapalacios, y cuatro de sus criados: Francisco Díaz de Modoya, natural de Carrión, Pedro Martínez, natural de Torquemada, Juan Rodríguez, natural de Villapalacios y Juan de Olmedo, natural de Navamol.

      Ocho días más tarde, el 13 de abril, se inscribe otro criado, Diego de Quesada, natural de Bienservida. Su inscripción dice lo siguiente: “Diego de Quesada natural de la villa de Bienservyda hijo de Hernando de Quesada y de Joana Perez se despacho al Piru por soltero y criado de Don Francisco Manrique por cedula de su magestad”. (Archivo General de Indias, CONTRATACION,5537,L.3, 441v, 442, 442v).

Inscripción de Diego de Quesada
Inscripción de Diego de Quesada

      Todos ellos se embarcan en la Armada de Pedro Menéndez, que parte de Sanlúcar de Barrameda el 8 de junio de 1571, llegando a la Habana el 3 de julio. Desde allí continuaron su viaje hacia Perú.

      Su destino era la Ciudad de los Reyes, hoy llamada Lima, en Perú, donde Don Francisco Manrique ejercería como Factor y Veedor de la provincia de Nueva Castilla. Estos cargos de la Hacienda de las Indias, de confianza del rey, tenían como cometido principal custodiar los almacenes donde se depositaban mercancías del rey (factor) y controlar las fundiciones en su nombre (veedor). La Ciudad de los Reyes había sido fundada por Francisco Pizarro en 1535 y era la capital de la provincia de la Nueva Castilla; debe su nombre a la conmemoración de la Epifanía de los Reyes Magos.

      Don Francisco Manrique, sin duda ya instalado en Lima junto con sus criados, tras contraer matrimonio el 2 de julio de 1572 con María Juana de Cepeda y González de la Torre, presentó su nombramiento real el viernes 1 de agosto en el cabildo del Ayuntamiento, donde fue aceptado por alcalde ordinario y regidores y además prestó juramento como regidor poniendo “la mano derecha en la cruz que tenía en los pechos e juro a Dios e a aquella cruz que bien e fielmente usara el dicho cargo de regidor”.

BIBLIOGRAFÍA


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