Bienservida en el siglo XVI
3. Orografía. Ríos y fuentes. Montes y caza.


1. OROGRAFÍA

      Dado que la villa se encontraba rodeada de sierras escarpadas y monte, era fría. Por ello, el grado de salubridad no era excesivo (se dice que la villa era de “mediana sanidad”). En Bayonas se explica que “es tierra fria por que esta á el pie de una Sierra frontera de Zierzo umbrío que de Invierno da poco Sol”.

      Las sierras limítrofes se describen así: “las sierras se llaman del Padron y estan çerca e corren haçia el Reyno de Granada e otras corren haçia el Reyno de Murcia e que Sierra Morena esta dos leguas desta villa y el prinçipio de la dicha Sierra Morena esta cuatro leguas y la Sierra del Padrón esta una legua pequeña a la parte que sale el sol desta dicha villa”.

      Sin embargo, la relación de Bayonas dice que está al norte de la “Sierra Sigura”, que rodea a la aldea por mediodía y por el este. Esta sierra se junta con la de Alcaraz y por ella pasa el río Guadalimar.

Bienservida entre sierras
Bienservida, rodeada de sierras por todas partes excepto al Oeste

2. RÍOS Y FUENTES

      En las respuestas 20 y 21 se dice que el río que pasa al sur de la villa se llama Río Carpio (ahora llamado Turruchel o popularmente Río de la Madre) y que va a desembocar en el río Guadalmena. En ambos había peces y alrededor de la villa había huertas con muchos frutales.

      Además, sabemos por la relación de Bayonas que como a media legua por encima de Bayonas había unas fuentes, una de ellas sin duda la de los Avellanares, que daban lugar a un pequeño arroyo que se une con el río Carpio muy cerca de Bienservida. En este río Carpio, en la margen derecha en el término de Bienservida, había molinos que sólo podían ser de una rueda, ya que el caudal del río era escaso. El río Carpio “corre á occidente porque van á entrar en la mar por Sevilla

      En cuanto a las fuentes, se decía que el agua del río era abundante, pero no muy buena porque algunas fuentes que lo alimentaban nacían en yesares y que en invierno el agua no era clara por las lluvias.

      Las aguas que procedían de Bayonas eran escasas y en su relación se decía que había pocas huertas y con poca renta “por ser la Rivera poca, y no poderse hacer mayor por la poca agua”. Además, para beber y para el gasto de las casas también se tomaba el agua de ese arroyo.

3. MONTES Y CAZA

      Bienservida tenía abundancia de leña procedente de los numerosos encinares y robledales alrededor de la villa (respuesta 18). En la relación de Bayonas se añade la existencia de algunos avellanos y cerezos y se destaca la abundancia de leña por haber mucho monte junto a la aldea.

      La caza que había en las sierras más próximas era tanto mayor (jabalíes, venados, corzas y cabras montesas), como menor (liebres, conejos y perdices).

      Por el acuerdo citado más arriba entre Villapalacios y Bienservida en el "Navazo de la Guitarraxa" el 26 de enero de 1587, recogido en las Ordenanzas de Villapalacios de 1590, se decide exterminar los lobos en ambos términos, cuya abundancia supondría un problema para los ganaderos de la villa.

Unión del Río Carpio (Turruchel) y el arroyo de Bayonas
Unión del Río Carpio (Turruchel) y el arroyo de Bayonas. Bayonas quedaría en el centro de la imagen tras los chopos.


3.1 EL PROBLEMA DEL DETERIORO DE BOSQUES Y MONTES A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI

      A lo largo del siglo XV, el aumento de la población había llevado a la roturación del monte para ganar tierras de cultivo, a un mayor aprovechamiento de los montes para la obtención de leña y madera y a la quema de bosques para su conversión en pastos donde apacentar los ganados. Todo ello empezaba a suponer un problema de sobreexplotación de los recursos forestales en Castilla y también en esta zona.

      A principios del siglo XVI se empieza a tomar conciencia en toda Europa del problema de ese deterioro de los bosques y los montes por su explotación intensiva y sin ningún criterio de recuperación. En ese contexto, aparece la que se considera la primera norma de carácter general en España de conservación del bosque; es la pragmática dada en Zaragoza el 21 de mayo de 1518 por Carlos I con instrucciones para la guarda y conservación de montes, plantación de nuevos árboles y visitas de vigilancia.

      Por esa pragmática se obligaba a los concejos a designar lugares para la planta de encinas, robles o pinos, sin que ello pudiera perjudicar a los ganaderos, para los que a su vez se establecían zonas de pasto. Todo ello teniendo en cuenta también que no se entorpeciese la labor de los agricultores. También se obligaba a designar guardas encargados de la vigilancia del monte a los que se les pagaría con los ingresos de los bienes propios del concejo.

      Posteriormente, a mediados de siglo, Felipe II manda a los concejos redactar ordenanzas sobre conservación de montes que tratasen de atajar el deterioro de los mismos.

      En la tierra de Alcaraz, también es a principios del siglo XVI cuando la Ciudad empieza a ser consciente de la degradación forestal que se viene produciendo desde tiempo atrás en sus dominios. En Alcaraz se achacaba este problema a dos grupos principales: herreros y carboneros que para su producción necesitaban grandes cantidades de leña, que obtenían mediante cortas sin ningún criterio de recuperación ni entresacas y que con el tiempo llevaba a arrasar los bosques; y por otra parte los pastores que trataban de ganar al monte zonas de pasto para sus ganados, mediante su quema o tala. En esta zona, la roturación de montes para obtener nuevas tierras de cultivo, se consideraba un problema de menor importancia que los anteriores.

      Por ello, a partir de 1518 el Concejo de Alcaraz empieza a adoptar acuerdos prohibiendo cortar leña de determinadas especies a los pastores y obligando a entresacar la leña para permitir la recuperación de los bosques a herreros y carboneros. Como se trataba de normas aisladas y con numerosas excepciones, finalmente Alcaraz decide elaborar unas ordenanzas generales en 1521 donde se regula la conservación de montes y bosques, saca de madera, recolección de frutos, roturación y quema de monte, usos ganaderos, etc. y también la actividad de vigilancia de los Caballeros de Sierra.

      La aplicación de estas ordenanzas, combinada con el problema de la jurisdicción (la ausencia de términos primero y más tarde la jurisdicción compartida) que tratamos más arriba, provocó a lo largo de este siglo muchos conflictos entre las Cinco Villas y la Ciudad de Alcaraz.

BIBLIOGRAFÍA


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